El tenernos solo a nosotros cuando nos miramos en el espejo es de una brutalidad inmensa.
¿Y si todo lo demás es irreal?
Por mucho amor que tengamos, nadie nos quita ese batallar contra nosotros mismos, introducidos en el juego del tirar para adelante pase lo que pase.
Nos llevamos toda la vida con nosotros mismos, desde que abrimos un ojo hasta que lo cerramos. Son muchos los momentos de disfrute, pero hay días en que te dices: estoy harto de estar siempre aquí metido dentro de mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario