martes, enero 31, 2017

Atormentado

Quizás esté especialmente sensible estos días, aunque si echo la vista atrás aparecen no pocas personas que se han cruzado en mi vida con la tipología del atormentado.

Reconozco mi querencia de otras épocas por ese estereotipo de personas que me ganaban con sus desgracias, algo así como si me purificara escuchándolos, una suerte de terapia de choque para minimizar mis problemas. Afortunadamente esa actitud en mí quedó enterrada en la juventud; lo hizo desde que descubrí que la supuesta terapia no era sino un sumidero de vitalidad descontrolado.

Hay gente que se condena en vida. Se recrea en su mundo de complejos, se agarra a sus debilidades como martirio, incapaz de ver la luz del día ni su sonrisa en el espejo. Lo más grande es que muchas de ellas tienen un trabajo, no padecen ninguna enfermedad importante, viven en ciudades amables, tienen incluso muchos atractivos que compartir.

Son carne de cañón porque se agarran a la parte mala de los demás, se aventuran a jugar con sus miserias como señuelo para llegar al otro, te seducen con la pena de su incapacidad para abrir los pulmones de lleno, sin darse cuenta que cuando te agarran te manchan, chantajeando ¡sin querer! la parte de ti que está dispuesta a dar sin recompensas.

lunes, enero 23, 2017

Bimba

41 años de transgresiones, de ver vivir vidas poco habituales, de construirse un futuro de mujer distinta, de aprovechar un cuerpo andrógino, unas facciones duras, de elegir y disfrutar esta única vida que tenemos.

Sospechamos el dolor intenso, la muerte a pellizcos, imaginada tan de frente que hasta se ven sus curvas, tan certera en su caminar hacia ella que se le ven los ojos; recreadas mil veces las escenas del después cuando no estás, de tus niñas creciendo con tu recuerdo; los recortes de revistas, los vídeos musicales, los pases de modelos, tatuajes, descaro, sinvergonzonería, provocación, ansias de comerse el mundo.

Maldito cáncer insensible, asesino, demonio infinito, castigo injustificable, veneno perverso. Benditas las criaturas que lo sufren, que se rebelan, que se agitan a patadas contra un enemigo que se ríe, rata amargada de odios inentendibles. Bendito el que se arma contra la muerte en plena vida, que lucha por los suyos aun en batallas perdidas.

Un aplauso por los que batallan contra el infierno en vida. Os queremos, nos dais el sentido de la existencia. Somos de vosotros.

viernes, enero 20, 2017

Tiempo

Una de las frases más repetidas de la época en que nos ha tocado vivir es la de 'no tengo tiempo'. No tenemos tiempo, nos decimos. Lo malo no es decirlo, sino creérselo. Volvernos víctimas de una frase lapidaria falsa.

Los días pueden ser extraordinariamente largos si los aprovechamos, lo que ocurre es que somos poco ambiciosos con nuestras pretensiones. Si uno se plantea que la mañana del sábado la dedica a hacer la compra, esas largas horas matinales se le harán poco productivas porque sólo tiene una tarea con la que rellenarla.

Puede parecer contradictorio, pero estoy convencido de que quienes más se quejan de la falta de tiempo son los que menos actividades realizan y victimizan sus excusas aparándose en esa dimensión intocable, subjetiva y voraz que son las 24 horas del día. Incapaces de comprometerse a nada por falta de tiempo y lamentarlo desde el fondo del sofá con el mando de la tele en las manos.

Cuando, en cambio, amanecemos con varias tareas por delante, diversas, proyectos personales, culturales, laborales, sociales, deportivos, sensuales... nos damos cuenta de cómo de fácil puede resultar estirar una sola tarde.

Yo sólo me quejo del tiempo, en lo más íntimo, con un solo motivo: no disfrutar más de la gente que quiero.

martes, enero 10, 2017

Baile

Siempre he pensado que disfruto de una doble vida por mi capacidad para retener los sueños, para disfrutarlos una vez despierto y volver a ellos cuando quedan hilos pendientes al abrir los ojos. Reconozco paisajes deformados que sólo son de ese otro lado, escenas repetidas que retratan mis obsesiones, personas que me buscan a través de ellos.

Desde la reciente muerte de mi padre, tengo la suerte de recibir su visita a menudo en ese mi otro yo que transita a otros ritmos que el de por estos lares.

Compartía con mi amigo Esteban uno de esos sueños recurrentes, en que él se me aparece de forma dramática, arrastrado por un torbellino de agua, con los brazos estirados, pidiéndome ayuda a mí, que desde tierra firme lo consigo agarrar, incapaz de salvarlo, de traerlo conmigo. Brazos estirados contra brazos estirados, entrelazados.

Cerré los ojos para explicarlo, simulé la escena y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Aparecía mi padre con el torso desnudo, agarrado a mí, sosteniéndose de pie a duras penas. Eran las urgencias del Virgen del Rocío, su corazón débil no conseguía evacuar el líquido de su pleura y le pinchaban por la espalda para quitarle ese agua que le encharcaba los pulmones sin dejarle respirar. A mí se me dormían los pies aguantando la posición sin moverme, para retenerlo firme, apoyado en mí, mientras la botella se llenaba de litros de líquido turbio, en tanto yo miraba de reojo su delgadez y le sonreía palabras de ánimo.

Yo sostenía a mi padre, que sentía una vez más la liberación de poder abrir el pecho para respirar, frágil, con todo el peso de su vejez encima, agarrando fuerte a su hijo, que hacía de padre. Y me decía, apretándome fuerte:

-Qué baile más bonito nos estamos pegando.

Hay muchas noches en que el agua lo arrastra para bailar conmigo, pero no lo puedo retener.

martes, enero 03, 2017

Débil

Hubo un día crítico en mi vida, de ésos en que uno ve que se le derrumba todo, en que mi hermana Raquel me dijo:

-No te vengas abajo, tú eres muy fuerte.

Y yo le respondí:

-Estoy harto de serlo.

No sé cómo nos vamos encauzando las personas, cuánto cuenta la genética o la sensibilidad, para tomar un rol de autocontrol respecto a nuestras decisiones y las de los demás. No sé en qué momento uno se da cuenta de que no sabe dejarse ir, ni tomar de vez en cuando papeles secundarios en que poder observar el mundo correr sin querer intervenir para modificar el curso de las cosas.

Es probable que nuestros actos nos vayan definiendo y que esa figura que construimos de nosotros mismos a base de gestos nos condene a ser lo que somos, enredados en nuestra propia tela de araña.

Lo cierto es que cada uno de nosotros, en el lado del camino que nos hayamos colocado, vamos instintivamente buscando la felicidad. A mí me gusta ser como soy, tal vez por eso sea así. Ser fuerte, como me reconozco, a pesar del agotamiento que provoca tomar mochilas que no siempre me corresponden; pero no como virtud ni defecto.

Seguramente nadie haga nada gratuitamente y, en el fondo, todos busquemos el reconocimiento a nuestro comportamiento, sea el que sea. Quizás el fuerte lo que sea es un egocéntrico que no busca sino su independencia, tal vez persiga el no apreciar los valores en el otro, a lo mejor el que presume de fortaleza no es sino un desconfiado del mundo que le rodea. Un orgulloso incapaz de creerse digno de ser amado sin más.

No olvido la frase de Milan Kundera en 'La insoportable levedad del ser', envidio al personaje que la pronuncia, me reconozco en aquél a quien se dirige:

''Quiero que seas débil, quiero que seas tan débil como yo''.