martes, febrero 28, 2012

Andalucía

Hace un rato estuve conversando con un colega que está construyendo un blog en el que se limita a ir listando los progresos que van teniendo lugar en nuestra tierra, desde tabletas tipo Ipad cien por cien andaluzas al centro tecnológico de la piel de Ubrique, pasando por las confecciones del vestuario de Madonna o la exportación de productos de excelencia a países escandinavos.

Hace semanas se consiguió por segunda vez en el Virgen del Rocío salvar la vida a un niño a partir del nacimiento controlado de un bebé que podía salvar con su médula al que será para siempre un hermano agradecido.

Esta es una región que de continuo ha sido maltratada por insultos y desprecios de quienes ven en ella la excusa perfecta para escupir todas sus frustraciones, ridiculizando su saber vivir como holgazanería.

Siempre crítico con mi tierra, porque la quiero, soy uno de los más fervientes creyentes en su futuro, porque somos un pueblo con personalidad, con carácter. Nos reímos del mundo pero somos orgullosos, conocemos nuestras carencias y no miramos por encima del hombro a nadie. En Andalucía la familia es base de una sociedad no insolidaria como otras que se permiten mostrarse como ejemplo.

Podemos ser lo que queramos siempre que orientemos nuestro esfuerzo a la educación. Andalucía será una tierra de éxito porque somos dialogantes.

Territorio históricamente acostumbrado al paso de culturas de uno y otro signo, nuestra virtud es el mestizaje. Donde otros ven defectos nosotros poseemos la grandeza de no presumir de purezas de sangre. Aquí caben todos.

Está en nosotros, los andaluces, no dejarnos llevar por tipismos, folclorismos ni complejos. Está en nosotros pregonar a todos los que nos observan, con cariño, desprecio o indiferencia, que ésta es una región donde se producen avances, con una enorme población universitaria, con grandes centros tecnológicos, con una imponente industria aeronáutica, números uno en excelencia turística, pioneros en energía solar.

Tierra con porcentaje altísimo de parados, sí. Con innumerables carencias educativas, también. Con una agricultura en parte subvencionada, lo aceptamos.

Ver nuestros terribles puntos negros no debe servir para martirizarnos, sino fortalecernos para comprender que sólo de nosotros depende el querernos, el hacernos respetar.

Un pueblo orgulloso, abierto al mundo, nunca soberbio ni engreído.

domingo, febrero 26, 2012

Perder el tiempo

Hay una excelente mención en la prensa de hoy a la relación entre la inteligencia humana y el saber perder el tiempo.

Nada más sano.

La calidad humana de una persona puede verse, también, por su capacidad de abstraerse de lo cotidiano, de las supuestas obligaciones con que nos dotamos y hacemos nuestra vida más rígida, para liberarnos en momentos, ratos y días en que el único objetivo sea vivir sin objetivos, a la deriva, buceando entre los sueños mientras viajamos de la nevera al sofá.

La educación católica nos ha formado en el remordimiento continuo, ante todo y ante todos, de tal forma que no disfrutamos como merecemos de un sábado tonto, tirados en la cama y vamos dando excusas, continuamente, que nos justifiquen que no estamos para nada.

Noqueados por el continuo 'más y más' que la vida, como pareja insaciable de nuestra cotidianeidad, nos va solicitando, nuestra mejor estrategia es, de vez en cuando, bajar los brazos y esperar paciente a que deje de zamarrearnos.

Hacerse el muerto y disfrutar de la risa interior, de la desidia buscada sin complejos.

Perder el tiempo porque sí y sin proporciones, sin justificaciones ni contrapartidas. Sin escudarse en reflexiones ni proyectos de futuro.

Quizás me lo esté diciendo a mí mismo.

viernes, febrero 24, 2012

La luz

Las oportunidades que se me han dado estos últimos meses de viajar a países del centro y norte de Europa, mágicas y placenteras, me han confirmado de nuevo cuán grande es la suerte que supone vivir en una tierra de tanta luz.

La luz de Sevilla que cantaron Cernuda o Machado, ese disfrute de los sentidos que supone abrir la puerta al exterior una mañana y encontrar esa bocanada cegadora de luminosidad que te hace sentirte en paz con el mundo, bien en tu propia piel.

Los cielos grises y el frío continuo resultan casi inhumanos cuando se ha nacido y crecido bajo la protección constante del sol.

Recuerdo a mi prima Bele, tantos años viviendo en Londres, cuando me hablaba de esa nube continua y enorme que nunca se quitaba de la ciudad. Cada mañana asomarse por la ventana y encontrarla arriba, observadora, castradora, frustrante.

Independientemente del año de sequía que llevamos, de las carencias infinitas de nuestra tierra o del enorme nivel de vida de Estocolmo, París o Londres, cuando salgo de trabajar cada mediodía para comer y me doy de bruces con ese cielo inmenso azulado me confirmo en la idea de que la muerte siempre será más dura para los que hemos vivido tan hermosos, largos y continuos romances con el sol.

martes, febrero 21, 2012

Nacho

De pronto hay personas que entran en tu vida que se hacen imprescindibles.

A Nacho lo conocí a punto de cumplir los 30. Era el amigo perfecto. De mente abierta, culto sin pedantería, comprometido políticamente sin ser talibán de nada, viajero, divertido, golfo, querido por su círculo, currante, 'escuchador', independiente y cercano.

En esa época en que yo andaba perdido, él me introdujo en su mundo y yo me dejé llevar. Podía contarle mis historias de amor, hablarle de trabajo, no había problemas en bajar a las alcantarillas de mi existencia porque Nacho no se asustaba de nada.

Con él conocí una Sevilla distinta, más abierta de lo que podía imaginar, mucho más canalla, irreverente y provocadora.

A través de él llegó gente luminosa de las que él me entregaba las llaves de las puertas directas que no pasaban por su territorio.

Época de liberación en que todo me parecía posible, crecimiento en lo personal que me hubiese costado imaginar años antes en una vida que era lineal y previsible.

Olga, Javi, Cristina, Marisa, Alfonso, Violeta, Eduardo, Leticia... El mundo se abría sin reglas ni compromisos.

Viajamos por media España, dormimos en casas ajenas, nos emborrachamos como cubas y nos llamamos 'hermano'.

No pasó nada. No entendí nada. No hay explicaciones sensatas que hagan que, ahora, con 44 años, me lo cruce de vez en cuando por esas mismas calles de Sevilla y nos digamos, a secas y sin cruzar la calle, educadamente y con aprecio, un 'hola' casi inaudible.

sábado, febrero 18, 2012

El grito

Iba con mi amigo Kristian por la Quinta Avenida de Nueva York, en un viaje iniciático a la monstruosa urbe americana.

Hablábamos de mí.

Me gusta, y me disgusta, juntarme con gente que me critica, que me sabe buscar las cosquillas, que me provoca. Duele ver esa parte de ti que no quieres asumir, al tiempo que incita a replantearse uno mismo y sus certezas.

Kristian piensa que yo me retengo, que no respiro con fluidez, que no admito mis debilidades y establezco una capa de protección demasiado gruesa frente a los demás.

Me pidió un reto. Gritar con todas mis energías, a pleno pulmón, entre toda la muchedumbre de una de las Avenidas más transitadas del mundo.

Me reí, no admitiendo el desafío, en tanto que me espoleaba a rebatirle con mi grito sus reproches a mi incapacidad para romper mis corazas.

'Allez, Salva, personne te connais là' (Vamos, Salva, nadie te conoce aquí)

Yo miraba a otro lado, le ignoraba y me comía por dentro. Quería gritar pero no podía.

Kristian, tan defectuoso como yo y como todo ser humano, seguía enumerando mis complejos con sorna, me imitaba, caricaturizándome, sin maldad pero con argumentos.

No sé cuál fue la palabra o adjetivo detonante, pero grité con todas mis fuerzas. Expulsé en un grito enorme una pequeña parte de un pasado complejo.

Sólo se giró un japonés que andaba delante mía. El resto de los viandantes apenas giraron la cabeza mientras pensarían:

'Otro loco más'

lunes, febrero 13, 2012

Selectivos

Recuerdo los cafés en la época universitaria. Era lo más interesante de por entonces. Sentarse entre clase y clase, o escaparse de las tardes de biblioteca, para reunirse a arreglar el mundo en torno a un café y unos pasteles.

Había días en que la cosa se alargaba y nos introducíamos en el mundo de los chupitos.

Hubo un tiempo en que cada vez que me emborrachaba, repelente de mí, demostraba a mis amigos que era capaz de escribir en una servilleta 50 ciudades de Francia, de Inglaterra, de Italia o Alemania y contar algo específico de cada una de esas ciudades.

'Venga, ¿qué país queréis?'

Dejando a un lado la idiotez del reto, la poca relación con una ingeniería y ese punto de sabelotodo, ya por entonces me preguntaba por qué me 'ponía' tanto el hecho geográfico en sí, ese lado humanista que me llevaba a soñar otros mundos, descubrir sitios nuevos...

Quizás el origen estaba en mis primeros viajes interrail, aquéllos en que por un precio irrisorio te permitían recorrer libremente Europa en tren durante un mes. Con diecinueve años, y después con veinte, tuve la oportunidad de visitar decenas de ciudades entre Sevilla y el Polo Norte, y eso me marcó para siempre.

Ver un mapamundi me excitaba (¡y aún me excita!).

En cambio, si me preguntan por modelos de coches, a mí, que trabajo para Renault, casi que no sé distinguir uno de otro (salvo si son Renault, que ésos sí me los sé todos).

¿Qué es lo que nos hace ser selectivos en nuestras ilusiones?, ¿qué provoca que a alguien le flipen las motos, a otros los sellos, o las óperas, o la historia, o las chirigotas de los carnavales de Cádiz?

Lo triste, tal vez, sería no tener con qué dar el coñazo a los amigos cuando uno se emborracha.

miércoles, febrero 08, 2012

Arte

Hay conceptos tan complejos que al ser humano le resulta difícil alojar su significado en una frase cerrada.

¿Qué es el arte?

Desde diferentes prismas se puede llegar a él calificándolo como necesario o superfluo.

Porque cabe preguntarse, ¿para qué sirve?

Si nos atenemos a puros conceptos físicos, podría defenderse que no sirve para nada. Si profundizamos en la parte antropológica, social o histórica concluiríamos que el hombre no se puede conocer sino a través de la historia del arte.

¿Qué palabras hay que combinar para llegar a definirlo?: 'creación', 'hombre', 'provocación'.

Una creación humana es la lavadora, y no es arte. Necesita el acompañamiento de la provocación, pero tal vez no sea suficiente. Provocación entendida como exaltación de los sentidos.

¿Podría definirse un partido de tenis como arte?, ¿una corrida de toros?, ¿un vestido de alta costura?, ¿el diseño de un coche?

Todas son creaciones humanas, todas llegan a provocar, pero sin embargo quedan lejos de lo que es mi percepción de lo artístico.

¿Cómo encerrar ese concepto en palabras?

Habría otra forma de enfocarlo, en cuanto a su relación directa con la cultura, pero volvemos a un término amplio, inabarcable, subjetivo.

Quizás el componente que falte sea el del enriquecimiento personal, intangible, que te hace crecer como ser humano.

¿Lo consigue eso el Guernica, un aria de Puccini, una novela de Auster, una inmensa catedral, una representación de Lope de Vega?

Siendo incapaz de encontrar una definición que me convenga, sí que sé que la producción artística hace del hombre un ser espiritual, entendido en el sentido amplio, no religioso, sino como manifestación de toda su grandeza.

Enfrentarse de lleno a una obra maestra, dejándose llevar por los sentidos de forma impúdica, es la mejor forma de entender la esencia del alma humana.

El arte, para mí, sería 'toda creación humana que provoca los sentidos y engrandece como persona al que la enfrenta'.

domingo, febrero 05, 2012

Líder

Con mi espíritu siempre interesado por lo público y la política, he vivido con intensidad estos días de confrontación entre Rubalcaba y Chacón que desembocaron este fin de semana en la elección del primero como Secretario General del PSOE.

Ambos compartieron mesa en el anterior gobierno, ambos han dado suficientes pruebas de ser personas válidas para gestionar la 'cosa pública'. Uno representa la experiencia, otra la nueva generación, el cambio. Rubalcaba es buen orador, Chacón es pasional.

Sé que es difícil cuando un político se enfrenta a situaciones en que se postula para ser líder de su formación el concretar al máximo sus propuestas, pero al menos tendría que ofrecer una estrategia construida, creíble, coherente con ese espacio de socialdemocracia a la que muchos nos sentimos cercanos.

No es sano, a mi juicio, votar por personas sin saber qué hay detrás.

Es cierto que hay despiste, mucho, en la clase política respecto a qué hacer y cómo. La Economía se ofrece como un gran monstruo que se lo come todo, las reglas incluidas. No hay matemática que valga. Se puede defender una cosa y justo la contraria para tratar de llegar a los mismos objetivos.

Partiendo de la base ya asumida por todos de que no se puede gastar lo que no se tiene para evitar situaciones de desasosiego como la que vivimos en España, yo querría oír un discurso entrelazado, formal, comprometido con una estrategia integral, no vagas propuestas aisladas.

Creo que es posible ofrecer una visión de país próspero potenciando a la iniciativa empresarial sin por ello menoscabar la base redistributiva que todo partido de izquierdas debe tener como bandera.

La política de recortar y mirar para otro lado se la deben de dejar a otros, de ellos yo espero propuestas más inteligentes, arriesgadas, guiadas por el humanismo más que por los mercados.

Quiero que mi país siga teniendo una fuerte sanidad pública, que se avance en una escuela pública laica que sea orgullo de nuestra sociedad, un país que proteja a sus más débiles, porque la debilidad existe, que se fomente la investigación, la cultura, el pensamiento. Me aterra esta involución en lo social que se está produciendo con el Partido Popular; yo quiero una sociedad solidaria, en que no haya discriminaciones por la orientación sexual, donde no se penalice el aborto, una sociedad preocupada por el medio ambiente, una sociedad en que lo religioso sea respetado pero no subvencionado.

Sé que hay armas para llegar a conseguir construir una España basada en lo social y no en los mercados, pero esas armas hay que mostrarlas en público para optar a dirigir a este país.

Esas ideas construidas no las veo en Rubalcaba ni las veía en Chacón.

No quiero que se me venda humo, sino que se me convenza con una propuesta conjunta de futuro.

Me siento cómodo pagando impuestos siempre que se haga para construir un país del que me sienta orgulloso, un estado fuerte que piense en las personas. Desde la austeridad, seguro. Pero con el ser humano en el centro.

Me niego a aceptar que no existe esa alternativa.

miércoles, febrero 01, 2012

Espermatozoides

Estábamos buscando localizaciones para la peli en París este pasado diciembre. En los largos tiempos muertos, me asomaba a mi antigua ciudad con los ojos que se tienen cuando no hay prisa.

Ya avanzada la noche, cerca del Petit Pont, en la zona baja de los muelles, un grupo de chavales cantaba saltando en círculos, agarrados por los hombros, bebidos como cubas.

La escena era divertida, transmitiendo esa alegría que dan los veinte años, cuando la vida te abre las puertas de par en par para que la disfrutes a boca llena, sin la malicia con que la madurez te va inoculando sin descanso para desespero de esa inocencia que, en ese período, aflora a borbotones.

Me alejaba de la fisonomía impactante que supone estar junto a Notre-Dame, riéndome con fuerza al ver cómo se caían tras cantar cada canción y volvían a levantarse para seguir bailando en círculo.

La magia de la vida proviene del azar. El azar domina todo. Son circunstancias que se nos escapan las que nos hacen ir encontrando gente nueva, proyectos, experiencias, las que nos llevan a crear círculos donde bailar con personas que, un día, se convirtieron en imprescindibles.

Rebobiné la vida de uno de esos chavales hasta el momento en que el espermatozoide A le gana la carrera al B. De haber llegado el espermatozoide B, hubiera habido un chaval menos en ese círculo de cánticos al borde del Sena.