sábado, octubre 30, 2010

Imágenes

A punto de terminar mi periplo asiático, las imágenes retenidas se repetirán de por vida.

Si algo retendré, sin duda, son los arrabales de Yakarta.

Pasarán los años y en el recuerdo quedarán los pescados vivos cortados delante de nosotros en el puerto coreano de Pusán, las niñas rebeldes del Tokio más cosmopolita, los prostíbulos de Bangkok, las megalópolis de nuevos ricos chinas, el caos de tráfico indonesio, los niños yendo descalzos a clase en India.

Pero habremos integrado sin duda mucho más.

La potencia de un continente que no se puede simplificar ni reducir ni homogeneizar.

Hay algunas teorías baratas que me puedo plantear, como pensar que los que menos colonizados han estado son los que mejor han orientado su futuro.

En Asia se resumen todas las grandezas y miserias del ser humano. Hemos vivido momentos de tanta dulzura y tanta tensión, que todo me lleva a pensar que no hay que definir tanto a los pueblos sino dejarse llevar por las personas.

No tengo el derecho a clasificar como maleducados a los indios o como entrañables a los tailandeses, aunque lo piense. Ni cuadriculados a los japoneses o laboriosos a los coreanos. No puedo ni quiero retener a los chinos como impersonales, aunque sea China el país que menos me haya llamado la atención.

Pero me quedo con los arrabales de Indonesia. La lluvia cayendo fuerte, los coches pasando entre motociclistas suicidas, las casas y chabolas de madera entre una vegetación arrolladora... entre miradas perdidas de personas sin futuro.

Mi pensamiento, para siempre, con los arrabales de Yakarta.

1 comentario:

Alforte dijo...

Como bien dices imágenes imborrables de este intenso periplo asiático, gracias por compartirlas.
Buen viaje de vuelta.