Hay días en que te miras en el baño de un bar y te dices:
—Vaya cara de torta de aceite que se me está poniendo.
El rostro va configurándose con los mandamientos dictados por la genética y antes que después saldrá una aplicación de inteligencia artificial que te mostrará una foto hiperrealista para decirte:
—Ese viejo serás tú.
Entonces, antes de volver al bar, le guiño el ojo al espejo.
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