Más de cuatro mil hombres encarcelados y casi cuarenta mil condenas el año pasado por violencia contra la mujer.
No es un hecho interpretable, es la realidad.
Son hombres los encarcelados y mujeres las muertas.
Y por cada mujer muerta hay cientos que han sido ultrajadas, miles que sufren los empujones como lenguaje familiar.
Ocurre que hubo un tiempo en el que la sociedad conjuntamente se conjuró para atacar el problema de raíz, dando herramientas a la mujer amenazada para que tuviera espacios seguros, protección policial, sistemas de alerta.
Hoy, por desgracia, más de un quince por ciento de la población vota a un partido que niega la mayor, que promete eliminar esos lugares seguros, que afirma que esa realidad no existe. Hoy, por desgracia, un partido que gobernó España, que siempre votó, sin entusiasmo, a favor de las políticas contra la violencia de género, ahora empieza a rebajar esa protección con la intención de gobernar. Un partido que comienza a asumir que su feminismo es el de Vox. El feminismo de Vox.
Vergüenza.
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