Llevo mal el que se actúe sin ese comportamiento mínimo de educación en nuestras relaciones personales.
Mis baterías se cargan, en cualquier aspecto de la vida, cuando se me agradece, aunque sea con la mirada, el haber estado ahí.
No creo a quien dice hacer las cosas sin pensar en la reacción de los demás.
Yo no actúo para ser reconocido, pero sí necesito de la otra parte una sonrisa. Un gesto.
Porque yo siempre intento darlo. Porque no entiendo la vida sin afectos.
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