Cuando las cenas en casa son de postín, y siempre hay excusa para que lo sean, Fran monta una mesa espectacular.
Y si la noche se tercia, planta el barnacle en el centro: una concha fosilizada de muchos agujeros que compró, una noche fría, en Cambados.
Un precioso objeto inútil de azules y blancos.
Tener cosas que no sirven para nada es entenderlo todo.
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