Es un pueblo de menos de cien habitantes, en Zamora, donde todos sus vecinos están emocionados con el nacimiento de un crío tras mucho tiempo sin celebrar algo tan hermoso.
Van parando a los felices padres por la calle para llenarlo de besos e interesarse por cómo está.
Un crío que crecerá rodeado de mucho amor.
Sin embargo, para el partido político Vox se trata de un hecho tenebroso, porque los padres de esa criatura son marroquíes. Añoran los tiempos de la Inquisición y las hogueras.
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