No hace falta ser creyente para soñar con que te cuiden desde arriba.
Yo, que no imagino ángeles volando por el cielo, siento a mi madre vivir en mí. Cuidarme. Apreciar a Fran. Alegrarse de que los hermanos nos llevemos tan bien.
Porque lo que existe es lo que sientes y eso nadie te lo puede quitar. Hay una parte de mí que es suya, en la que habita, porque un puñado de mí está fabricado de ella.
Se hace más fácil vivir cuando te permites organizar tus verdades sin pedir permiso.
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