Ante situaciones cotidianas de agobio hay una frase que funciona bastante bien: ¿Qué es lo peor que puede pasar con esto?
A veces se nos hace un mundo un despiste, un olvido, un retraso, una metedura de pata y nos sube la ansiedad por las piernas.
─Se me ha ido el santo al cielo, disculpa.
Los nubarrones ya vendrán, no saquemos el paraguas antes de tiempo.
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