─Cuando veo la cava llena de vino es que algo estamos haciendo mal ─me decía Fran.
Es cierto que esa neverita la tenemos para botellas de vino que solemos bebernos cuando vienen los amigos a casa. Si se lleva mucho tiempo sin movimiento, malo.
Esas risas de noches largas son medicina de la buena. No hay nada más importante que cuidar de aquellos a quienes estamos unidos.
Los años nos llevan, sin darnos cuenta, a meternos más hacia dentro. La cava, cómplice, nos alerta. Le vamos a poner una luz roja de bomberos para que se active cuando nos despistemos.
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