Escribí a la gente de producción que ya estaba allí y me acomodé en el sofá.
A los pocos minutos se me acercó ella de nuevo.
─Quería decirte que te sigo y me encantan tus textos.
Poner mirada y sonrisa a personas que me leen es pura energía para mis baterías de escritor.
─Me has alegrado el día ─le confesé─. ¿Cómo te llamas?
─Mayka.
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