Una de mis grandes esperanzas con la inteligencia artificial tiene que ver con la salud.
Estoy convencido de que personas de bien con currículums reconocidos sepan introducir en la coctelera del chatGPT toda la información recogida durante decenios de millones de personas que han sufrido diversas enfermedades. Saldrán patrones, están saliendo ya, que hasta ahora resultaban complicadísimos de identificar.
Acelerar los diagnósticos, los estudios, las vacunas, los tratamientos.
Para eso sí nos sirve, para que averigüe a base de datos reales cómo puede influir un determinado hábito en un paciente con una patología concreta, proporcionándonos una vida mejor, que es lo máximo a lo que podemos aspirar desde nuestra pequeñez.
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