Aun hay quien niega el cambio climático, cuando vemos desde hace décadas cómo las olas de calor cada vez se hacen más frecuentes y extensas. Da igual que haya unanimidad científica sobre el efecto de la actividad humana sobre el planeta.
Estamos donde estamos y ahora toca no solo luchar contra las causas que lo producen, sino a favor de la gente vulnerable que lo padece.
Personas ancianas a las que no le llega la pensión para un aire acondicionado, trabajadores que soportan condiciones insalubres que no tienen más que asumir, familias que no tienen donde resguardarse de la flama.
No hemos estado para evitar el problema, ¿estaremos para acompañar a quien lo sufre?
Porque sí, siempre es el débil el que se queda tirado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario