La primera impresión es decir ¡qué catetas!
Porque sorprende ver a una importante cantidad de mujeres rumanas con peinados cardados de colores rojizos que retrotraen a la época soviética.
Para alguien como yo, educado en la admiración de los cánones estéticos de la mujer occidental, esos pelucones me provocan rechazo.
Sin embargo, pienso, ellas bien que se ocuparán de sentirse guapas. Tienen espejos y criterio.
El problema de los seres humanos es creer que los patrones en los que se crían son leyes universales.
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