Porque mi parte más insana lo relaciona con modas pasajeras de puro esnobismo. Esa práctica de media hora en la que no pensar en nada.
Pero, ¿cómo se puede no pensar en nada?
Lo que ocurre es que yo estoy llegando, de forma orgánica, a ese punto de desconectar por pura necesidad. Necesidad de silencio, de no atropellarme con cosas por hacer, de pasar de todo, de quererme limpio, de saberme vivo, de encontrarme en calma.
Entonces entiendo que tal vez no es una moda, sino una bendición.
No hay comentarios:
Publicar un comentario