Les ves cajas y cajas de magnums de chocolate con almendras y, el mismo tiempo, botellas enormes de bebidas cero azúcar. O aquellos que tienen una columna de tortillas congeladas. O quienes parecen vivir solo de comer tomate. El maniático de todo tipo de botes de champú, el obsesionado por lo ecológico, el enganchado a las cápsulas de café.
Ves su carro e imaginas sus noches siempre iguales de pizza y coca-cola frente a la tele, o sus horas entre cacerolas concibiendo salsas buenas.
Lo simpático es cuando te han pillado espiándole las compras y, de pronto, se sienten desnudos frente a ti, que crees tener el carro perfecto de persona civilizada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario