Y me comen los demonios, porque uno no tendría que olvidar interesarse por aquello que emociona a la gente que quiere: un trabajo, un proyecto, una prueba médica, una cita amorosa.
El que recibe mi mensaje lo agradece, de corazón, y quizás no se haya dado cuenta de lo que he tardado en enviarlo.
Mejor tarde que nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario