Hay cosas más importantes de las que hablar.
Es una frase que me repele y es habitual entre los comentadores de noticias.
¿Por qué no se va a poder hablar de la artesanía hecha con plástico en un pueblo de Burundi?
Si algo se nos ha concedido en esta vida es muchísimo tiempo para pensar, ojos abiertos para observar y orejas para escuchar. Todo pensamiento es digno de ser expresado, toda propuesta merece un mínimo de atención.
Alguien quiere contar algo. Nadie es quien para sacar la regla universal con la que medir la importancia de las cosas.
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