miércoles, diciembre 21, 2011

Sonrisitas

Hay gente a la que le gusta escucharse.

A la gente que le gusta escucharse no le gusta escuchar.

La secuencia se desarrolla como sigue: Se está en una conversación animada, de un mínimo de tres personas, de una media de seis. Se está en un ambiente distendido, aunque puede ser una reunión de trabajo.

Alguien, el 'sonrisitas', suelta una frase, a su juicio ocurrente. Una vez dicha, se ríe de su propia locuacidad y comienza a mirar a todo el mundo comprobando la aprobación genérica de su desparpajo y simpatía, así como la confirmación social de su brillantez de oratoria, no atendiendo al siguiente que le rebate o le apoya.

Pasa la mirada por el grupo importándole poco el resto de la conversación. El 'sonrisitas' ha dicho su gracia y se extasía embelesado en su propia genialidad.

Puede ser gente encantadora, pero es terriblemente egocéntrica. Ser egocéntrico y encantador es compatible, pero suene venir acompañado del calificativo de empalagoso.

Al 'sonrisitas' le encanta escucharse y, mientras el resto sigue la conversación a su pesar, él muchas veces se permite repetir, pisando los argumentos del otro, su última y genial frase.

Genial para él, claro.

El problema es que se me vienen varias caras conocidas, y queridas, a la cabeza.

3 comentarios:

Alforte dijo...

Hoy en día nadie escucha, por cierto...¿Qué decías?
Bsote Navideño

Anónimo dijo...

Me gustan las contadas veces que enseñas el colmillo y sueltas la dentellada. Te confieso que, en parte, me he sentido reflejado en tu crítica. Creo que me vuelvo así cuando me aburre la conversación, me lo voy a tener que mirar.

Felices fiestas.
Salu2

Fernando

Anónimo dijo...

¿No te da la impresión de que, en ocasiones, este tipo que llamas “sonrisitas” suele coincidir con aquel otro que describes en tu anterior entrada “Luces Encendidas”?

Saludos
Mongeront