martes, diciembre 13, 2011

Repartidor

Es uno de mis extraños sueños: la invención del 'repartidor'.

Estoy seguro que con la tecnología actual se podría construir, aunque la aparente falta de utilidad haría que ninguna empresa o investigador apostara por él.

Se trataría de un aparato sencillo, que imagino como un pequeño iphone, con un cable terminado en una clavija que pudiera conectarse de alguna forma, hay que inventarlo, a la columna vertebral del 'emisor', o a su cerebro, mediante una pequeña incisión.

De dicho dispositivo saldría otro cable similar con una clavija que se conectaría en la médula o cerebro del 'receptor'.

Una vez conectados ambos, sólo quedaría pulsar al encendido y dejarlo actuar.

Desde ese momento, el 'receptor' comenzaría a sentir, sin filtros, el cuerpo del 'emisor'.

No hay cosa más difícil que compartir que el dolor físico. Tener al lado a alguien querido con un sufrimiento agudo por una enfermedad grave, crónica o un accidente y no poder ponerse en su piel.

El repartidor serviría para compartir el dolor del otro.

¿Cuál sería su utilidad?

La más simple: empatizar con el enfermo. Tener la capacidad de, en ratos pasajeros, poder colocarte en su lugar y saber cuál es el tránsito del sufrir, vislumbrar el miedo de quien no está capacitado para disfrutar la vida en plenitud.

Ahondar en nosotros mismos y poner a prueba nuestra sensibilidad como humanos para empatizar con quien sufre y agradecer estar bien con nuestro cuerpo, calibrar en su justa medida lo importante y confirmar, con alegría, que en este jodido mundo podemos tener la generosidad de no abandonar a su suerte a quien no tiene la suerte que tienes tú.

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