martes, mayo 17, 2011

Lille

A determinados sitios no llega uno si no es con algún argumento específico.

Mi relación con Lille no sería tal si no trabajase en Renault, donde no trabajaría si no hubiese decidido estudiar Ingeniería ni leyese el País, y seguramente no habría elegido Ingeniería si no lo hubiesen hecho mis amigos de bachillerato.

Lille es fría y elegante. La gente del norte de Francia es simpática a pesar de los elementos.

No conozco días soleados en esta ciudad en la que ayer disfruté de una cena a solas con vino de Burdeos.

Nunca estuve acompañado en Lille.

Es un punto la soledad. Ver desde un cristal de un restaurante la gente pasar. Sentirte invisible. No tener que hablar más que contigo mismo.

A la gente le asusta la soledad.

La soledad es bonita en Lille porque la gente te sonríe cuando te ven beber vino y escribir, a solas, en una servilleta.

La gente de Lille no es parisina.

El teatro de la ópera es espectacular, todo en piedra, pero más lo es el antiguo palacio de la Bolsa.

Lille es como La Coruña. La visitas en medio día pero, al igual que La Coruña, es una ciudad agradable para vivir, manejable, triste y lluviosa.

Por Lille luchó el Rey Sol durante años.

La gente en Lille es mayoritariamente rubia.

Lille ha sido invadida varias veces, por pueblos distintos, y ese fulanismo la hace coqueta.

No me gustan las ciudades que presumen de ser vírgenes.

Me gusta estar en sitios donde no soy nadie.

Si es que soy alguien en algún sitio.

Lille se pronuncia 'Lil'.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El pasado mes de febrero me encontraba en Bélgica por motivos de trabajo.Mi compañero y amigo José Manuel, disponíamos de un sábado libre...Varias personas me habían hablado muy bien de la ciudad ( tú entre otros), y le propuse tirar para allá.José Manuel no me dijo que no, pero me pidió que fuésemos mejor a Gante,ciudad en la que había estado hacía poco más de un año con su hermana recientemente fallecida.No me pude negar obviamente asi que nos dirigimos a la hermosísima ciudad flamenca.Tras terminar la visita José Manuel me abrazó y con las lágrimas saltadas me dijo, gracias tío, lo necesitaba, ahora cogemos el coche y vamos para Lille.Eran la 4 más o menos y poco más de 75 km nos separaban de la ciudad francesa.Cuando llegamos a Lille, llovía y hacía un frío que cortaba, sin embargo las calles, los cafés, y las tiendas estaban llenas. La ciudad era un hervidero: hermosísima,con edificios que parecían surgidos de un cuento. Nos quedamos estupefactos, cómo una ciudad así puede ser tan poco conocida. La gente parecía amable,alegre a pesar de una gélida tarde invernal.
De pronto recordé una de las más hermosas canciones dedicadas a la gente del norte de Francia: LES GENS DU NORD, LES CHTÍ...

LES GENS DU NORD ONT DANS LEURS YEUX LE BLEU QUI MANQUE A LEUR DÉCOR

LES GENS DU NORD ONT DANS LE COEUR LE SOLEIL QU´ILS N´ONT PAS DEHORS

LES GENS DU NORD OUVRENT TOUJOURS LEURS PORTES À CEUX QUI ONT SOUFFERT....

LES GENS DU NORD COURBENT LE DOS CAR LE VENT SOUFFLE TRÈS FORT...

L´ACCORDÉON LES FAIT DANSER ET LA BIÈRE LES FAIT CHANTER..ET QUAND LA FÊTE TOURNE LES TÊTES ,ON EN VOIT DEUX SE MARIER.....

Son sólo unas estrofas, te aconsejo que la leas entera.

PD.Lo siento mucho por los que no saben francés.

ANTIPODÁS À LILLE.

Anónimo dijo...

Conocí Lille a través de mi colega Carlos y desde entonces cada vez que estoy allí, por los mismos motivos que tú, tengo la extraña y agradable sensación de estar como en casa, a pesar de las grandes diferencias que tiene con Sevilla.

Tanto es así, que la llamo cariñosamente "mi Sevilla gala".

Un saludo
Rivo

Ángeles Hernández dijo...

Pues habrá que visitar Lille en soledad, y cantar en alta voz que "Les gens du Nord ouvrent toujours le coeur a ceux qui ont souffert" porque...

Cuando visité Lille acompañada por "un homme du Nord qui n'avait le soleil ni dedans ni dehors de son coeur", me quedó al menos el consuelo de admirar su bella plaza y ver el sol en lo alto de sus torres puntiagudas.

Ya ves, cada experiencia es un mundo.

Un abrazo de Á.