sábado, mayo 14, 2011

5 euros

Con el coche echando humo, mi hermana Raquel llegó a duras penas a subir el túnel de Arjona para estacionarlo, como pudo, en un carril de la calle Torneo. Me llamó para que le echase un cable mientras salía corriendo a recoger a Iván al cole a la salida de clase.

Problemas de correas de distribución. Un dineral.

Mientras esperábamos a la grúa le propuse al enano ir a tomar algo al McDonald’s y él, entusiasmado, saltó gritando que sí.

Raquel le dio 5 euros que, inmediatamente, él me dio a mí. En el centro comercial saqué 50 euros de un cajero, con ayuda de Iván, por si las moscas.

Sus nuggets, el zumo de naranja y dos cervezas, para Raquel y para mí, fueron 8 euros en total. Pagué con los 50 euros.

Volvimos a la plaza de Armas y, con un ataque de alergia de impresión, nos tomamos las cervezas e Iván los nuggets mientras esperábamos.

Cuando ya la grúa había montado el coche, acercándolos a su casa, mi sobrino me preguntó, con toda la inocencia de sus ocho años, aprovechando que Raquel hablaba por teléfono y poniendo en práctica el notable que acaba de sacar en matemáticas:

`¿Con qué billete has pagado en el McDonald’s?

‘Con el de 50’, contesté.

‘Entonces devuélvele los 5 euros a mi madre’.

‘¿Quién se ha comido los nuggets?’

‘Yo’

‘Pues entonces me quedo yo con los 5 euros’

El se quedó mosqueado con el razonamiento y, cuando Raquel colgó, le expliqué su teoría. Los dos nos moríamos de risa pero él seguía con la cara de mosqueo.

Con un platazo de lentejas por delante decidí darle de nuevo el billete.

Raquel me escribió más tarde un mensaje. Iván lo iba a utilizar para una excursión con el cole.

2 comentarios:

Ángeles Hernández dijo...

A los niños les cuesta trabajo a veces comprender que "pagar" no es exactamenente el hecho material de poner el billete encima del mostrador.

Buena lección para ir poco a poco enseñando lo que las cosas valen y lo que cuestan.

Generoso tío que regaló educación y euros.

Un abrazo y que _Conilhaya sido muy provechoso ;-)

Á.

Gincrispi dijo...

Los niños suelen tener un sentido de la propiedad muy particular. Acabo de recordar una de mis primeras excursiones... :)