viernes, junio 01, 2012

Perseverance

Desde que soy pequeño, he tenido a mi hermana Mónica, la mayor, como ejemplo de persona voluntariosa. No hay más que recordarla aprendiendo a bailar sevillanas, repitiendo una y otra vez los pasos, mientras mi hermana Raquel se distraía con el paso de una mosca, dibujando láminas con tiralíneas a pesar de los manchones de tinta, recomenzando cada vez el trabajo de horas, entrenando remo como si le fuera la vida en ello, trabajando desde joven como si las empresas que le contrataban fueran suyas. Mónica le pone el alma a todo, a veces demasiada, con la frustración que eso conlleva.

Hace bastantes años comencé a coleccionar el curso de inglés que venía con El Mundo. Tal como llegaba cada semana me lo grababa en el ordenador, hacía mis ejercicios y los archivaba. Un día ella vio los fascículos con sus dvd's y las cintas de mp3. Se los llevó.

No creo que exista nadie en España que haya escuchado más veces esos cursos ni repetido todos los ejercicios infinitamente como mi hermana Mónica. Llego a su casa y la veo concentrada, con sus cascos puestos, el boli, la libreta y moviendo la boca sin emitir sonido.

Su sobrino Iván se ha especializado, con nueve años, en imitarla. Porque lleva nueve años viéndola gesticular cada frase de cada lección.

De vez en cuando, cuando llevamos varias cervezas encima en cualquier cena, le animamos a que nos diga algo en inglés. Se niega.

'Cualquier cosa, Mónica'.

Nada.

Intentamos provocarla haciéndole preguntas, le pedimos que nos traduzca alguna frase de una canción, le consultamos alguna aparición en televisión por ver si deja caer algo tras tantos años estudiando inglés.

Imposible.

En mi familia y alrededores estamos ansiosos esperando el día en que Mónica se arranque a hablar. Ese día se quitará los cascos, las gafas, tirará el cuaderno a la papelera y nos dirá:

¡No me entero de 'ná'!

1 comentario:

pablosky dijo...

Bueno, pues yo también he seguido el curso en fascículos del que hablas. Con tanta perseverancia que me llamaban "autista". Es tan bueno que el día que tu hermana se lance a hablar os va a dejar a más de uno con la boca abierta.