martes, junio 19, 2012

Simios

El otro día, durante una reunión de trabajo, tuve una visión.

Se le preguntaba acerca de un tema a un colega y éste, haciendo un movimiento mínimo de cabeza emitió un gruñido:

'Uohhnnngg'

Por la dirección presumiblemente vertical del giro de cabeza entendí que estaba transmitiendo una respuesta en positivo, un 'sí', aunque no era eso lo importante para mí, sino el hecho de comprender de forma brutal, en un instante, nuestro ascendente común con los simios.

Es, seguro, un gesto instintivo, primitivo e inconsciente seguramente condicionado por la falta de energía, la pereza máxima y la búsqueda del mínimo esfuerzo para hacerse entender. La comunicación básica imprescindible.

Son personas que conviven con nosotros, camuflándose como seres sociales por no tener más remedio para subsistir, pero que sacan a la luz elementos de comunicación heredados sin duda del principio de los tiempos.

Esta visión me hizo comprender que no se le pueden pedir peras al olmo, lo que me lleva a admitir las excesivas esperanzas que a veces ponemos en determinados seres humanos que, mal que nos pese, están dando en cada pequeño gesto el máximo de su capacidad de comunicación. Gente a la que no podemos explicar determinados conceptos como la empatía, la motivación, el compromiso, la entrega, solidaridad, esfuerzo o compañerismo, porque ellos no entienden de barcos.

Personas rudas como piedras a las que la sensibilidad hacia los demás les queda lejana e inentendible.

Hay que hacerles preguntas cortas, sin frases subordinadas, con un objetivo concreto, blanco o negro, para que desarrollen toda su energía en darte una respuesta positiva o negativa con un rugido de primate.

No le pongas, eso sí, en la tesitura de tener que responderte con una frase construida.

Porque sufren.

3 comentarios:

Reyes dijo...

jajajajaja todos conocemos a alguien así,...

Anónimo dijo...

Tengo algunos ejemplares de esos en mi centro de trabajo.De algunos desconozco hasta su voz son los " homo imbecilis". Un abrazo.Antípodas

Anónimo dijo...

Muy buena la reflexión y perfectamente redactada. Me he partido de risa. Mis hijos sorprendidos han venido a ver de qué me reía. Gracias por regalarme este momento.
Un abrazo.
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