miércoles, mayo 30, 2012

Sainte Opportune

Hace ya más de diez años desde que me fui a vivir a Francia, y unos siete desde que volví a vivir a Sevilla.

Hoy vuelo de nuevo a mi querido París por cuestiones de trabajo y mañana, como siempre, tendré el encuentro inexcusable con mi amigo Guillaume a las nueve de la noche en la plaza de Sainte Opportune.

Me llevará a un nuevo sitio para cenar y nos pondremos al día de nuestras vidas. Él me hablará, en su perfecto español, de cómo le van estas primeras semanas a Hollande, de las andanzas de su hermana en Argentina, de los comederos de cabeza de su madre desde Niza, de su nuevo puesto en el ayuntamiento parisino, de su gato Augustin y, sobre todo, de su vida sentimental, muy movida últimamente, quemado por la capacidad del ser humano para estar haciendo la puñeta, más veces de lo aconsejable, por no entender que el amor tiene que ser correspondido.

Yo le hablaré con mi francés de fuerte acento español acerca de mi nuevo puesto en Renault, del proyecto inacabable de una película que será maravillosa pero en la que estamos pendientes de que a alguien le dé por cumplir sus compromisos, le avanzaré la trama de mi nueva, y muy avanzada a estas alturas, novela, que transcurre en gran parte por esas calles de París por las que tantas veces me paseé con él, le contaré cómo se vive esta profunda crisis económica en España. Le pondré al día de mi familia, mis amigos y mi amor.

Luego iremos a tomar un gintónic en el bar más cutre de París, siempre los elige así, para terminar apurando el último metro que a él le lleve a la avenue Laumière y a mí al hotel de turno que me haya tocado en suerte por la zona de los Grandes Boulevares.

Hace ya diez años desde que compartimos charlas intensas sobre lo divino y humano. A ratos en español, a ratos en francés.

Qué hermoso es visitar una ciudad cuando sabes que hay alguien que te espera, que se interesa por tu vida y tú por la de él.

Jueves. 9 de la noche. Place de Sainte Opportune. París. Guillaume.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Jaja es verdad que ya nos conocemos desde hace diez años! El tiempo vuela. Recuerdo la primera vez que nos vimos en la plaza de la Contrescarpe. Fue a principios de julio, un día de lluvia. Tenía que ir a un festival al que nunca fui porque charlamos un buen rato. Un beso y hasta pronto para un gintonic en un sitio cutre cutre. Guillaume