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salvador-navarro.com

jueves, agosto 12, 2010

Coacciones

Pocas cosas me revientan más que la falta de libertad, pero no hablando de ello como concepto abstracto y alejado de nosotros, sino cuando se traduce en una realidad física y, sobre todo, cuando se excusa basándose en otras 'verdades' que suelen tener mucho que ver con religiones, dictaduras o nacionalismos de mira estrecha.

Es una coacción enorme la que provoca el mundo extremo islámico sobre el libre pensamiento. A mí mismo, aún siendo leído por pocas personas, me da pánico pensar en las consecuencias de una crítica a esas yihads o fatuas que condenan al que piensa distinto. Juegan con el miedo para imponer un pensamiento único. Ahora nos llegan ecos de lapidaciones a mujeres por el hecho de llevar una vida sexual independiente, antes nos llegaron condenas a escritores o a dibujantes. Es indignante pensar en dirigentes como Ahmadineyah, el dictador iraní que 'ganó' unas elecciones fraudulentas, que utiliza con esa risa socarrona soflamas negacionistas del holocausto para justificarse ante un pueblo narcotizado por informaciones que sólo llegan de un bando. Como su amigo Hugo Chávez, otro impresentable que cierra las televisiones y periódicos que no comulgan con su populismo cateto, trasnochado, apoyado en argumentos interesados en que la culpa, siempre, es del otro, llámese Colombia, el Capital o los yanquis. No de él, que gestiona el país como una finca.

En menor grado, pero no por ello más aceptable, hemos vivido y vivimos los últimos decenios en regiones, nacionalidades o naciones de España (no tengo problemas en llamarlas de acuerdo a esas tres distintas acepciones, porque entiendo que cada cuál la pueda sentir a su manera) que sufrieron enormemente en el pasado una falta de libertad para hablar su lengua, proteger su autogobierno o mantener su cultura. Hablo, efectivamente, de Euskadi y Cataluña. De la coacción que supone para cualquier ciudadano que no se sienta nacionalista expresarse en libertad. No lo puede hacer aún más si vive en una pequeña población guipuzcoana donde el único discurso es el del odio a lo español. Ni siquiera en temas tan banales como el fútbol. En este último Mundial, las calles del País Vasco estaban desiertas pero los gritos de gol de la selección se cantaban con las ventanas cerradas y con sordina, porque nunca se sabe qué pueda pensar, o a quién conocer, el vecino...

En el caso catalán el sibilinismo nacionalista es aún mayor. Es cierto que las encuestas hablan de un 20-25% de independentistas. Pero eso implica un 75-80% que no lo son. En cambio, el patio de vecinos está tomado por los que forman la minoría. Volvamos con el fútbol. En un país, como el catalán, donde más del 50% de la población se siente tan catalana como española, ¿por qué no se ve una sola bandera de nuestro país en el campo del Barça?, ¿hay libertad real para hacerlo o te juegas el tipo? Todo está tamizado por el pedigrí del buen nacionalista. A mí las banderas me traen al pairo, pero un chaval que vaya al fútbol en ese ambiente sólo ve un sentimiento permitido. Y Cataluña es más grande que eso.

Cuando desde pequeño el discurso correcto que oyes es el del odio, salvo que uno tenga mucho valor, convicciones fuertes y ganas de complicarse la vida, el discurso contrario queda diluido y arrinconado.

Es como cuando un homosexual lleva toda la vida oyendo chistes homófobos y ridiculizaciones de su condición, ¿quién es el valiente que se manifiesta tal como es?, o aún más, ¿quién se atreve a defenderlos sin que le acusen de 'mariquita'? Afortunadamente, en este campo, la sociedad va avanzando gracias a leyes que protegen al que es minoría. Del mismo modo que Patxi López ha hecho mucho bien luchando contra la ignominia de permitir cartelería de asesinos por las calles vascas.

Yo quiero una cultura islámica justa, abierta, como la que se dio en sus orígenes. Quiero una España abierta, plurilingüe, en que Cataluña y Euskadi sean lo que quieran ser, pero sin coacciones.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien escrito Salva,no tengo ningùn comentario que hacer porque suscribo tus palabras al menos en un 99,9%.
Un beso.

Nuria

Anónimo dijo...

Hola Salva,

Suscribo el comentario anterior.En cuanto a Cataluña hay que precisar que a los nacionalistas (CIU,ERC,PSC Y EZQUERRA ELS VERDS)no les gusta la sociedad catalana real. Cataluña es bilingüe y multicultural y la mayoría de los ciudadanos se sienten españoles y catalanes,les guste o no.A ellos les encantaría tener una sociedad monolingüe,encerrada en la tradición más rancia.Los políticos nacionalistas catalanes son una partida de burgueses que desprecian todo lo que viene del sur del Ebro.Cataluña es mucho más que el Barça, la barretina, Montserrat,la lengua catalana y esa burguesía cada vez más acatetada que la gobierna.Para muestra la celebración de la Copa del mundo en Plaça Espanya...y CIU queriendo prohibir a los taxistas de Barcelona que lleven la bandera española en sus coches. ¿Tolerantes o aprendices de fachas?

ANTIGONAS

Antonio dijo...

De acuerdo 100%
En cuanto a los nacionalistas, presumen de haber sido oprimidos para después pasar a ser opresores.
Un abrazo.

Viera

Salvador Navarro dijo...

Bienvenido, Antonio, un placer encontrarte por aquí

Salva

[Jos] dijo...

Lo primero, gracias por hacer el primer comentario de mi Blog, me ha hecho mucha ilusión porque llevaba ya tiempo creado y nadie comentaba.
Discrepo contigo en la crítica que haces de Hugo Chavez respecto a los medios de comunicación. Según me he informado, te refieres a RCTV cuando emitía por aire en el canal VHF 2. Cuando terminó su contrato de transmisión por las ondas en 2007, dejó de emitir por aire y continuó por cable. No fue cerrada a pesar de incitar al golpe de Estado y al magnicidio del presidente de la República. En paises como España donde se ilegalizan periódicos como el Egunkaria basándose en la 'teoría del entorno', RCTV no hubiera llegado ni a cumplir el plazo acordado en el contrato. En el espacio que antes ocupaba RCTV se puso un canal de TV público. Me parece lo más normal y democrático del mundo que lo público esté por encima de lo privado y siempre que no se silencie a éste último, que tampoco es el caso. Ahora los venezolanos tienen un nuevo canal público y la RCTV (que por cierto, si visitas su web, sorprende su pésima programación). Lo que ocurre es que determinados medios de comunicación de masas deforman las noticias y al final, y no te juzgo por ello, la opinión pública queda sesgada intencionadamente.
Por otra parte, creo que el problema de los símbolos y en particular de las banderas en España tiene que ver bastante con la transición, cómo se hizo ésta y del uso que se le dio anteriormente en la dictadura. Porque no sólo en los territorios más centrífugos de este país hay falta de apego a la bandera española (obviando momentos deportivo-festivo como el del Mundial). Para mí la transición a la democracia fue más bien una transacción de poderes y también de los símbolos. De hecho, el escudo actual tiene reminiscencias franquistas y usa los mismos colores y anchura para la bandera. No olvidemos que fueron los propios franquistas reformistas los más interesados en que España por fin subiera al tren de la nueva Europa, y eso pasaba por democratizar, al menos formalmente, al país. Y concesiones puntuales como las denominaciones de 'nacionalidad histórica' o la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución para un territorio Vasco-Navarro común, sólo pretendían poner un parche al problema nacional que viene desde antiguo en este país. No justifico los nacionalismos periféricos ni centralista, pero entiendo su por qué. Creo que la Federación podría calmar muchos humos, pero ¿qué hacemos cuando un pueblo traspasa las fronteras estatales? Me refiero a Iparralde, el País Vasco francés.
La derecha se empeña en que no debemos abrir viejas herdias, y yo me pregunto: ¿quién dijo que estuvieran cerradas? Es necesario hoy ser radical, en el sentido de ir a la raiz de los problemas y solucionarlos de una vez para siempre. Aunque me temo que los socialistas prefieren utilizar la Recuperación de la Memoria de forma política. Tanto la dereha como estos últgimos no están interesados en la política con mayúsculas ni en el reformismo de lo que urja, más bien son unos fantoches más de la sociedad del espectáculo, como decía Guy Debord.

¡Un saludo y salud!

Anónimo dijo...

Los fachas nacionalistas piensan de la misma forma vengan de donde vengan: España, Cataluña o País Vasco. Son los mismos galgos con distintos collares, la misma forma de pensar y de imponer su pensamiento por la coacción al estar imposibilitados de hacerlo por la razón. Siempre ha sido así.

Fernando

Y las vacaciones se acaban, esa es mi tragedia de hoy.