En París es difícil encontrar tipos blancos de diez apellidos franceses recogiendo la basura.
Digo París porque ya veinte años atrás, cuando yo vivía allí, todos los servicios básicos eran desempeñados por magrebíes o negros con cuyas familias te cruzabas en el metro.
Conforme ha ido aumentando el nivel de vida aquí en España, esa ola también ha llegado. No hay españoles de cuna que quieran romperse el lomo recogiendo fresa. Hace unos años se fue a Lepe un primo-hermano y no duró una semana.
─Es inhumano, Borete.
Si no hay más remedio, que trabajen. ¡Qué remedio! Pero que no me los cruce por la calle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario