jueves, noviembre 29, 2012

Peajes

A los políticos se les pueden excusar los errores, faltaría más. Incluso en los tiempos convulsos que corren se entiende aún más complicado gobernar. Nos enfrentamos a escenarios tan nuevos que resulta difícil aplicar medidas estándares, ensayadas. Todo es nuevo y cada día parece peor que el anterior.

La dificultad de su misión no les puede privar de la crítica por los pasos mal dados; ellos decidieron en su momento aportar soluciones y deben hacerse responsables del efecto que sus medidas provocan.

Ahora paso unos días en Portugal, buen ejemplo de gestión atolondrada de la miseria que asuela al sur de Europa.

El gobierno de Passos Coelho decidió hace años imponer peaje en la autopista que recorre todo el Algarve desde la frontera española. No importaba que esa obra se hiciera con financiación de fondos europeos o que implicase crear un muro económico entre dos regiones que llevan poco tiempo haciéndose permeables tras siglos de incomunicación. Todo por obtener más euros con la corta mirada que implica no pensar en la pérdida de turismo que eso conlleva, y aún a sabiendas de que éste es la principal fuente de ingresos, con diferencia, de esta región sureña.

La caída del tráfico ha superado el cincuenta por ciento en esta autopista, algo que podía preverse. Lo que cabría exigirle a esos gobernantes es que hubieran pensado que esa carretera llevaba también al centro del Algarve, desde donde partía la A2 que conduce a Lisboa, de peaje desde que se construyese. Pues bien, la bajada de tráfico en el trayecto del Algarve ha provocado, como efecto dominó, una menor utilización de la autopista a Lisboa. Haciendo la suma, se encuentran con la sorpresa de que la operación ha generado, en su conjunto, una pérdida de 29 millones de euros respecto a lo que ya recaudaban antes de imponer una tasa que penaba a la población del Algarve, a sus comercios, al turismo que le visitaba y a las relaciones fraternales con su vecino español.

Políticos que nos hacen más pobres, más miedosos y recortan nuestros sueños.

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