sábado, julio 28, 2012

Disfrute

Levantarse con la luz del día y no con un sonido repetitivo que martillea tus sueños antes de traerte a la realidad, darse una ducha sin prisas ni obligación de afeitarse antes, vestirse con pantalones cortos y chanclas, tomar las llaves y escapar a la calle, comprar el periódico, pedirse un desayuno copioso y extender las noticias frente a ti, en papel, del incómodo ése que te hace jugar con la taza, las tostadas, sin saber dónde colocarlas, que se te mancha de migas y de aceite. Recrearte durante un par de horas leyendo artículos de opinión o reportajes, no aprisa y corriendo, por internet, mientras engulles un zumo y dos magdalenas a las seis de la mañana antes de ir al trabajo. Terminar de leerlo, pasearte la ciudad, entrar en librerías, iglesias con puertas abiertas o grandes almacenes sin ánimo de comprar ni prisas por llegar a ningún lado. Saber, además, que van a ser así de placenteras las tres semanas que quedan por venir.

Soy la persona más feliz del mundo con la vida que llevo, pero estas tres semanas de libertad que me regalan una vez al año significan para mí reencontrarme con el disfrute de saber que otra vida existe, la del ritmo pausado y los paseos sin rumbo fijo.

Esta tarde ya podré correr por la playa al caer el sol y bañarme al anochecer en las playas del Atlántico. ¡Qué más se puede pedir!

No sé si el ser humano está orientando bien el tiro a lo largo de su historia para construir estructuras de vida tan programadas, en que todos somos o queremos ser rehenes de estos ciclos que nos hacen soñar durante el año con unos días de vacaciones concentradas en un pack que, de no tomarlo con buen tino, puede crearnos más ansiedad que alivio de ver pasar los días y no saborearlos como se merecen.

Creo que la clave es no esperar más de ellos que lo que cada día te pueda traer. Tener la mente abierta, llenar bien los pulmones, estar dispuesto a decir que sí a todo plan, a cualquier amigo que aparezca, a no cerrarte a rutinas ni a objetivos cifrados, que de eso tenemos suficiente durante el resto del año.

¡Viva el verano!

No hay comentarios: