miércoles, julio 25, 2012

Constancia

Un riesgo que veo en los tiempos acelerados que nos ha tocado vivir es el de la dispersión.

Se nos ofrecen tantas informaciones y estamos tan expuestos a emociones tan variadas que perdemos capacidad de concentrarnos en nada.

Hay catalogadas enfermedades referidas a esta nueva era, como el hecho de estar continuamente actualizando la bandeja del correo por ver si llega algún email, facebook para comprobar si alguien ha hecho algún comentario, mirando el móvil por confirmar si tu destinatario ha leído el whatsapp que le enviaste hace 30 segundos.

Es tan explosivo el bombardeo de necesidades superfluas creadas por sistemas en los que hemos caído de lleno que parece imposible ver una película tirado en el sofá, del tirón, sin echar una ojeada a internet, al móvil o sin hacer zapping para ver que están echando en una de las tropocientas cadenas existentes.

Ese exceso tiene su atractivo, está claro. Nos hace sentirnos, quizás, más en el mundo. Pero, tal vez, también nos obligue a prodigarnos continuamente para confirmar, precisamente, que estamos en el mundo. Que no se olviden que existimos.

Midiendo la felicidad propia en el número de 'me gustas' en nuestra pantalla del ordenador con el que nos despertamos cada mañana no podemos llegar a buen puerto.

Una consecuencia de esta precipitación en los modos es, a mi entender, la falta de constancia de los individuos y, por ende, de la sociedad en la que vivimos.

Todo es tan acelerado que rehuimos cualquier tipo de disciplina interna.

¡Es tan fácil abandonar y pasar a otra cosa!

La constancia es un elemento fundamental para construir todo proyecto personal, profesional o lúdico. Determinación para insistir, fuerza de voluntad para cimentar.

Como fuegos de artificio, pasamos de un deseo a otro sin apenas esbozar el boceto de lo que pretendemos.

Ahora o nunca, rápido, que la vida se nos va... Pero la vida se nos va, pienso, cuando todo lo hacemos rápido, sin bases, con ansia.

En la constancia está el disfrute.

1 comentario:

Argax dijo...

Totalmente de acuerdo. Vivir es construir y sin constancia y al menos esbozos de un plan es imposible hacerlo.
No estamos aquí para saltar de deseo en deseo (deseos que además la mayoría de ocasiones no son ni siquiera nuestros sino adjudicados desde fuera), sino para conocer quién es el que habita bajo nuestro pellejo y construirle un espacio cómodo.
Un abrazo.