domingo, mayo 13, 2012

Imperdonable

Es difícil de comprender que durante los últimos decenios fueran los partidos políticos que nos gobiernan localmente quienes decidieran poner a correligionarios suyos al frente de las cajas de ahorro, sin el currículum adecuado y con sueldos siderales por el simple mérito de militar en el PSOE, el PP, el PNV...

No hace mucho tiempo el Banco de Valencia, participado mayoritariamente por Bancaja, avalaba una fianza de tres millones de euros para que no entrase en prisión Jaume Matas, quien fuera presidente de Baleares y a quien se le imputan delitos muy graves.

Tres millones de euros, una cifra astronómica que no sabemos en base a qué patrimonio se concedió.

Bancaja y Caja Madrid, las dos cajas de ahorro principales que sostenían a Bankia, ahora nacionalizada, han tenido dirigentes nombrados a dedo por la cúpula del Partido Popular, éste que ahora se dedica a recortar en becas, servicios sociales y sanitarios, el que nos quiere dar cada día lecciones de ética desde el púlpito de la Moncloa.

No hay distingos. En esa mafia financiera intervinieron todos los partidos, colocando a los suyos en poltronas no merecidas para labrarse un patrimonio que cualquier mortal no consigue ni trabajando cincuenta vidas.

Es imperdonable, por tanto, que ahora vengamos los ciudadanos de a pie a pagar esos desmanes, esa época de lujo asiático en que se instalaron a base de inflar las tasaciones, de dar el 120% del valor de las viviendas en préstamos, a comprar con avaricia suelos y promociones con la única idea de enriquecerse más.

Hoy leía que el 98% de los préstamos concedidos por la también intervenida CAM eran directamente ligados al ladrillo.

¿Dónde estaba la supervisión de todo esto?, ¿cómo un país ha podido perder tanto esfuerzo ahorrador y de progreso en invertirlo en especulación?, ¿por qué los partidos políticos que nombraban no pedían explicaciones?

Sí, los ciudadanos tenemos mucha culpa por haber seguido ese sendero de la avaricia inmobiliaria, pero ¿hasta qué punto estábamos informados de los riesgos que el sistema corría?, ¿quién puede echarnos en cara no haber realizado auditorías que no nos corresponden?

Ahora pagará una generación entera los desmanes de políticos profesionales que se dedicaron a amasar fortunas en consejos de administración sin haber tenido la formación ni la ética que merecía el puesto. El agujero es enorme y allí irá a parar, a ese agujero, el esfuerzo de muchos jóvenes, allí se quedarán muchos de ellos sin poder pagarse estudios universitarios. Ese agujero va a llenar España de comedores sociales, de tratamientos médicos no realizables, de inmigrantes desprovistos de protección, de jubilados con pensiones pírricas.

Es sencillamente imperdonable, y quienes nos han llevado a esto no merecen un reproche, sino un castigo judicial acorde con la barbarie provocada.

1 comentario:

Melvin dijo...

Da la impresión de que se hace necesaria la denuncia sin contemplaciones. Aprovechar cada momento, espacio, circunstancia para hablar de nuestro descrédito generalizado, es fundamental.Como tu haces en cada pequeño retrato social, político y codiadiano aquí en tu casa. Un abrazo.