martes, septiembre 20, 2011

Pensar

Una tarde, por las calles de Huelva, Mariángeles me contó sus propuestas para llevar a la práctica en el Instituto de Secundaria donde da clases.

Consistía en involucrar todas las asignaturas en un sólo proyecto de reordenación de un barrio de la ciudad. Y que ese proyecto fuera el hilo conductor de todo el curso escolar.

Ahí entraba la lengua, redactando informes, el dibujo, diseñando edificios, las matemáticas, calculando presupuestos, la historia, la física...

El objetivo era hacerles trabajar en grupo, elaborar estrategias, plantearse para qué sirven los libracos con que se les avasalla.

Todo esto se uniría, en ese proyecto imaginado, con la investigación por internet. Aprenderían que un ordenador no sirve tan solo para descargarse juegos o infiltrarse en páginas porno a escondidas.

Evidentemente las inercias de siempre impidieron que mi querida Mariángeles pudiese llevar a cabo ese reto; la autonomía de los centros escolares es muy limitada y los enemigos no sólo los encontró en las instituciones, sino en compañeros que no querían complicarse la vida.

El éxito de las próximas generaciones vendrá por la capacidad que tengamos de hacer a nuestros chavales pensar.

Finlandia queda muy lejos.

1 comentario:

Pablosky dijo...

Quizás Mariángeles no tenía la posibilidad de ilusionar a sus compañeros y cambiar hasta ese nivel su entorno. Todos tenemos un jefe y corresponde a ellos aglutinar a los equipos para cambiar y entusiasmar alrededor de un proyecto y objetivo común.
Si existe incoherencia entre el mensaje de la cabeza y de las bases el fracaso está garantizado salvo que se produzca una revolución.
En enseñanza, como en todos los campos, necesitamos líderes que sean capaces de hacernos ver hacia dónde debemos ir y nos motiven para trabajar a todos en la misma dirección.
Viene al pelo una frase que he guardado en mi moleskine para utilizar en el futuro:
“…nuestros recursos para ganar tienen que ser la calidad técnica, la cohesión, la coherencia de planteamiento, tener durante el partido recursos para cambiar si algo no funciona, el gran corazón y la gran mentalidad de ganadores de nuestros jugadores. Esas deben ser nuestras armas.”
Sergio Scariolo. Eurobasket de Lituania 18/sept/2011, antes de jugar la final contra Francia