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salvador-navarro.com

viernes, septiembre 16, 2011

Alcohol

Si no fuese porque conozco gente cercana que ha tenido problemas serios con el alcohol o porque está más que demostrado que su consumo excesivo es perjudicial para la salud, lanzaría una oda al gintónic o a las cervezas mañaneras.

A mí el alcohol me sirvió en mi juventud para abrirme al mundo. Junto con otras muchas circunstancias, sí; pero también.

Vivimos tan aprisa, tan de golpe, que nuestros conflictos internos encuentran un resquicio para ser compartidos cuando te encuentras con una copa de vino delante.

La debilidad del ser humano le confunde y toma por Jauja lo que es un pequeño placer que debería ser controlable. Deshinibirse, desacelerar el ritmo de los pulmones, mirar a los ojos que tienes enfrente y evacuar presiones casi siempre minúsculas que nos aturullan como fundamentales cuando la vida es mucho más sencilla que todo eso.

Un gintónic para terminar la noche, una cerveza para comenzar el fin de semana o un vino blanco para disponerte a preparar una paella.

Me repatea la frase 'no necesito alcohol para divertirme'. Por simple e injusta con los que sabemos apreciarlo en su justa medida.

Renunciaría, eso sí, si con eso consiguiera que gente que ha sufrido por sus enganches volviera al mundo real, al de la construcción de nuestro día a día, del que una vez se apartaron creyendo que en una botella de cristal se encontraba otro mundo menos injusto.

4 comentarios:

Reyes dijo...

Suscribo todo lo que dices, de pe a pa.
....
Una caña???
Pero q sea Cruzcampo, please.

Gincrispi dijo...

En pequeñas proporciones, es uno de los placeres de la vida.
¿Puedo hacerte un par de preguntas técnicas vía mail?


Saludos.

Salvador Navarro dijo...

Claro, Gincrispi!

salvador@salvador-navarro.com

Un abrazo,
Salva

Anónimo dijo...

En mi caso, alcohol y dolor de cabeza van de la mano. Disfruto enormemente saboreando un buen vino o bebiendo una cerveza fría un día de calor, aunque sé que mi tope está en tres y, a partir de ahí el dolor de cabeza al día siguiente lo tengo asegurado.
En fin placeres que hay que consumir de forma moderada y responsable.

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