jueves, septiembre 08, 2011

Friki

Es un adjetivo utilizado con sorna.

Cuando a alguien se le define así se le imprime cierta dosis de cariño a pesar de tener una connotación peyorativa.

A mí, sin embargo, me gusta la gente friki.

Ser friki, por lo pronto, supone tener personalidad. Por lo general, además, implica unos gustos precisos, un ideal.

Frikis de la informática, de los mangas o de la fotografía, que se hacen su hueco a base de concentrar sus energías en descubrir, casi siempre de forma autodidacta, todos los entresijos de ese mundo propio en el que se sienten felices.

Yo tengo un espíritu generalista. Tanto así que me hace ser un inexperto de todo.

Prefiero, evidentemente, un friki por la música jazz que uno que coleccione sombreros cordobeses o estampas de santos.

Interesarse por el mundo, aunque sea en una especifidad que se nos escapa supone amar la vida.

Entre tanta gente que pasa gris por el mundo, mirando de reojo y con envidia todo lo que se mueve a su alrededor, ellos y ellas, los frikis, iluminan pequeñas zonas de nuestro espacio con una luz intensa, coloreada y divertida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Los últimos frikis que he identificado son frikis del trabajo. Tengo identificados a varios a los que he sido incapaz de sacarles una conversación ajena a su entorno laboral. En fin, yo también soy un poco friki de leer los blogs de otros y de despotricar desde mi teclado. Cada uno tiene sus frikadas. Aunque si la dedicación cuasiexclusiva es conditio sine qua non para ser declarado friki, debo decir que soy también un inexperto de amplio espectro.

Salu2

Fernando