lunes, julio 18, 2011

Monigotes

Son muchas las ocasiones en que uno puede comprobar cuánta gente no ve a su alrededor sino monigotes animados.

Es desagradable confirmar que gran parte de la falta de educación social viene dada por el hecho de que el personal, por regla general, no tiene capacidad de empatizar con el desconocido.

El desconocido con el que te cruzas por la calle es un monigote, por lo que es igual dejarle el paso, colarte en su cola, despreciar su presencia.

Este hecho es aún más pronunciado, por mucho que se me pueda acusar de misógino -que no lo soy-, en las mujeres.

Una mujer conduce el coche sin importarle para nada el mundo que circule alrededor. La mujer tiene la gran cualidad de ser un ser especialmente dotado para la vida familiar, de la que suele ser centro y motor. Pero, como regla general, la mujer ve monigotes fuera de su círculo íntimo.

Monigotes que se cruzan, que te pitan, que molestan en el cine, que se cuelan, que gritan; pero monigotes al fin y al cabo.

Si la ciudad la considerásemos como nuestra casa y a nuestros vecinos los sintiéramos como tales, seguro que seríamos más limpios, corteses y humildes.

Pensar que el que viene de frente por la calle tiene, al menos, el mismo valor que tú.

No son sombras.

2 comentarios:

Alforte dijo...

Salva has expuesto en certeras palabras lo que siento cuando estoy en la cola del super, esperando en la farmacia, cuando te cruzas con un grupo en la acera ... pero cuando encuentras alguien con un mínimo de educación...que gusto da!!!
bsote

Anónimo dijo...

Llevas razón, esos monigotes no son más que el producto de la profunda deshumanización en la que vivimos. Es raro encontrar a alguien con el que te cruzas a primera hora de la mañana y que te dé los buenos días...Aquí en Isla Cristina se suele hacer, y la verdad es un simple detalle que se agradece.Pero está el monigote de turno, madriles veraneante, que te cruza en el garaje y ni te mira...¡Qué pena !

ANTÍPODAS en Isla.