viernes, julio 15, 2011

Madre Rafols

Hubo una época en que yo era la persona más frágil del mundo.

Me agarraba a los amigos con la ansiedad de quien cree que te quedarás atrás sin remedio.

No tenía ni dieciocho años y las relaciones humanas para mí no eran sanas, buscaba mi lugar en el mundo y tomaba los fines de semana casi como un castigo en el que tenía que encontrar mi espacio fuera de la seguridad de los horarios de clase y la familia. Se suponía que tenía que despegar y no sabía dónde encontrar las fuerzas para ser un joven lanzado, normal, valiente para escapar del nido y tomar mis propias decisiones.

Una noche esperaba a Bárbara en un bar de la calle Madre Rafols. Me pedí una coca-cola y esperé apoyado en la barra. Era un lugar de adolescentes de cuyo nombre no consigo acordarme ni sé si continuará existiendo.

Desde la negrura de mi adolescencia compleja me imaginé en ese mismo lugar siendo un cuarentón. Solo. Con una vida anquilosada en rutinas y sin amigos leales con los que contar.

Puede llegar a ser muy jodida la adolescencia.

Hoy, en cambio, estoy aquí. Con un proyecto de vida precioso, mucho cariño por dar y recibir, sereno, confiado, maduro.


5 comentarios:

Reyes dijo...

Sí q es verdad que la adolescencia, unida a los espíritus que pueblan las calles de nuestra ciudad , es una buena mezcla para tener intuiciones fúnebres.
En tu caso no cumplidas, menos mal.
Abrazos.

Anónimo dijo...

Hola

Me imagino que te refieres a la Cantina,pues era el único pub que había en la calle Madre Rafols.Era un pub tipo inglés, muy de moda en los 80,cita obligada de los pijos rancios de LLRR. Yo iba de vez en cuando, pero no me gustaba el ambiente. Un abrazo.

ÁNTIPODAS de Los Remedios.

Anónimo dijo...

En la adolescencia, todos hemos sido insoportables, para los demás y/o para nosotros mismos.

Salu2

Fernando

PD: disfrutamos mucho de esas cervezas y tenías razón, era Pedro I y no Don Miguel de Mañara.

Alforte dijo...

La vida da vueltas tan maravillosas como la que has compartido con nosotros; me has recordado a mi mismo perdido con 16 años en otra barra, aunque mi presente no es tan hermoso no me cambio por ese adolescente ni loco.
bsote

Javier R P dijo...

Lo de cuarentón no te lo quita nadie pero con un presente y futuro envidiables!!