viernes, julio 08, 2011

Jugar a otro

Es un juego que todos practicamos inconscientemente, pero que deberíamos ejercitar más a menudo para sanearnos por dentro.

A mí, por ejemplo, me gusta escuchar música pensando que soy Isaac, leer una novela con los ojos de Mariángeles, ver una película con las emociones de Fran, hacer un viaje con la capacidad de sorpresa de mi hermana Mónica.

Jugar a sentir qué sentiría el otro de quien bien conoces su sensibilidad.

De pronto oigo toda una tarde un disco de Mayte Martín y trato de abstraerme para intentar investigar cómo lo integraría mi adorada cantante francesa Zazie, porque pienso que ella sabría emocionarse con los poemas de Manuel Alcántara cantados por la voz desgarrada de la catalana.

Hay momentos en que realmente consigo dejarme llevar tanto y tan bien, que llego a construir en mi interior simulaciones de las emociones de la gente a la que quiero y, por ende, me hago más cercano y conocedor de sus esquemas.

Es muy hermoso tratar de olvidarte completamente de ti, dejando todo prejuicio en el cajón de lo prescindible, para tomar prestado sin pedirlo el mundo de otro y, desde allí, observar la vida discurrir.

2 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Seguro que ayuda a entender mejor a los demás.

Saludos.

Arezbra dijo...

Ejercicio obligado para un escritor como tú. No todos sirven para estar en pellejos de otros. Es duro y hermoso a la vez. Saludos de retorno!