miércoles, julio 27, 2011

Dial

Relaciono radio con coche porque es el único sitio donde la escucho. De hecho, no podría hacerlo en mi casa porque no tengo ningún transistor.

Aún así, sólo la echaría de menos en mis viajes a la playa o en mis trayectos cortos al trabajo. El placer de esa compañía que no te implica ningún esfuerzo y, a veces, te hace soltar una carcajada.

También reflexionar.

Hace menos de una semana la FAO, esa organización imponente de siglas rotundas dependiente de Naciones Unidas, anunció la hambruna en Somalia.

Recuerdo en mi adolescencia que era más normal hablar de ese tipo de catástrofes humanitarias, salían más reportajes sobre ello. Había, incluso, una reportera de Televisión Española que realizaba múltiples reportajes en África para acercarnos a esa situación extrema en que los niños morían de hambre en los brazos desgarrados de madres de miradas perdidas.

Ahora viene de nuevo la hambruna, que seguro nunca se fue, y comienzan los periodistas a dar datos, a acudir a los campos de refugiados de Kenia y contarnos que el mundo está así de jodido.

La cobardía, en estos casos, me tienta a cambiar de dial. Mi cabeza prefiere oír música, noticias fugaces de economía que apenas entiendo o tertulias de profesionales que se dedican a tirarse platos a la cabeza.

Mis dedos se van al dial y me esfuerzo en no cambiar de cadena, en aguantar el tipo oyendo lo que no queremos oír los occidentales: Que hay niños que mueren por no comer.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo me suelo hacer varias preguntas-respuestas cuando me llegan esas noticias:

¿Eso ha sido siempre así?-lo dudo.
¿Desde cuándo es así?-desde que "el hombre blanco" anda por allí cambiando su ancestral modo de vida.
¿Cómo ha cambiado el hombre blanco sus vidas? yendo a expoliar sus recursos naturales, metiendo dinero donde no estaban acostumbrados a usarlo despojándoloes de sus religiones para enseñarles otras, permitiendo y fomentando que la población crezca desmesuradamente, creando focos de "riqueza" para luego abandonarles a su suerte.

El hombre blanco rompió es statu-quo y la única forma de restablecerlo de hacerlo es dejar de intervenir para que se vuelva a instaurar. De nada sirven las campañas de la FAO, allí se rompió el equilibrio y la única forma de restablecerlo es yendose para no volver, aunque duela. Dejarles vivir su edad media, nosotros vivimos ya la nuestra.

Menudo punto lo de las gafas
;-))) !!

Salu2

Fernando

Anónimo dijo...

..llevando más enfermedades que medicinas, cambiandoles las lanzas y la piedras por AK-47, poniendoles antenas parabólicas y televisiones en sus chozas, convirtiendo a los nómadas en sedentarios donde la vida nómada era la única posible... en fin, un despropósito.

Salu2

Fernando

Pabloski dijo...

Lo peor es que además la mayor parte de las organizaciones humanitarias parecen ser chiringuitos para quedarse con la escasa ayuda que el "hobre blanco" aporta.
Desgraciadamente parece un caso perdido.
Una vez un médico especializado en tratamiento de cancer y habituado a ver desgracias me dijo que viviera la vida lo mejor posible porque nosotros estamos ya en el paraiso.
Ellos están ya en el infierno.

Arezbra dijo...

Te entiendo perfectamente, Salvador, pero obviar el problema es crear otro y mucho mayor: el de que se produzca una interferencia tan grande que sea capaz de anular la poca frecuencia de cordura y solidaridad que nos queda. He echado mucho de menos la radio en el coche, pero también esa sensación de contacto con el mundo fuera cual fuese su situación.

Un abrazo

Ángeles Hernández dijo...

En efecto Salvador, a mí también me chirrió hace unas semana la palabra: HAMBRUNA.
Es como si no pegara en estos tiempos donde la mitad del planeta padecen obesidad por ingesta excesiva de nutrientes inconvenientes.

Hambre, malnutrición... se aguantan pero HAMBRUNA, tien un matiz tan desagradable que me parece de lo más acertado su uso.

A ver si nos enteramos y a ver si llega lo que tiene que llegar allí donde se necesita.

Un abrazo Á