sábado, junio 25, 2011

Tornillos

Se celebraba una boda en Almería y decidimos repartirnos en varios coches. Yo puse el mío. El fin de semana se presentaba divertido y era una oportunidad para conocer más de cerca a compañeros de trabajo con los que apenas hablábamos que de asuntos técnicos o insustanciales en las máquinas de café de la fábrica.

Durante la celebración varios de los sevillanos de la boda se acercaron a mí para ver si tenía hueco en mi coche para la vuelta. Por buena que fuera mi predisposición mi clío de entonces daba para un máximo de cinco.

Algo había ocurrido durante el viaje de ida que no terminaba de captar.

Entre copa y copa conseguí enterarme. El propietario de uno de los coches había hecho las cuentas del viaje y, a la parte de gasolina de cada uno, había sumado la amortización del desgaste de tornillos, ruedas, asientos... de los 500 km entre Sevilla y Almería.

El dinero sería mínimo, pero la indignación entre el pasaje rozaba los máximos.

Miserable...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Completamenta miserable, yo conozco algún caso parecido. Incluso uno de ellos le pedía a la novia 10 duros de los años 90 por ir a recogerla a casa, para cubrir los gastos del coche.

Aunque también están los miserables que nunca ofrecen nada de lo suyo a la comunidad y se dedican a vivir de lo que ofrecen los demás de manera más o menos afortunada. Esto último es extrapolable a nivel macro.

Salu2

Fernando

Reyes dijo...

jajajajaja

qué tío , desde luego hay gente pa tó

un besito

Anónimo dijo...

Vaya tío...Viví casos parecidos cuando trabajaba en Huelva e iba y venía todos los días.

Habría que preguntarle al tipo ese cómo pensaba cobrar el desgaste, ¿en función del peso de cada pasajero?

Hay gente increible.

ANTÍPODAS x la A49

Anónimo dijo...

Jajajaja qué bueno!

Me viene a la memoria la anécdota de un compañero de trabajo de mi hermano que le solicitó al jefe un día para hacer una gestión en Sevilla.
El jefe le dijo que no era necesario, pues él tenía que venir a Sevilla y no le importaba hacerle la gestión.

Hasta ahora todo coherencia y amabilidad, el problema vino dos días después cuando el jefe le pidió un euro por el parking que tuvo que pagar para hacerle la gestión...

Miserable y ruin...

Un saludo
Rivo