sábado, junio 18, 2011

Papel

Me reconozco un gran lector de periódicos.

De hecho una de las imágenes que para mí representa la felicidad, junto con muchas otras, es un buen desayuno, sin hora tope y con un periódico delante, pudiendo desbrozar cada artículo. Yendo hacia adelante y hacia atrás. Tomando notas sobre alguna ciudad del mundo o algún escritor para investigar en otro momento.

Quien me conoce sabe que, en esos momentos, me vuelvo invisible, introducido en mi esfera de placer en esa mirada al mundo. Afortunadamente comparto mi vida con alguien que respeta mis espacios.

Hoy, sábado, me he levantado tarde y con muchas cosas en mente. Como demasiados sábados recientes, he descartado el paseo a la Campana para comprar el periódico y leérmelo con el café.

Hay días como hoy, meses como los últimos, en que voy perdiendo hábitos que construyen, en pequeñas porciones, mi bienestar emocional.

Entiendo que llegarán momentos más tranquilos en mi vida en que volveré a sumergirme en páginas de papel.

¿O comienza a no haber vuelta atrás?

2 comentarios:

mercedespinto dijo...

La vida cambia, y todos cambiamos y evolucionamos con ella. Leer el periódico comienza a ser un hábito en desuso, ahora podemos conocer lo que pasa en cualquier parte del mundo y de inmediato desde nuestro ordenador. Tampoco hay que resistirse a los cambios, bienvenidos sean.
Un saludo.

Anónimo dijo...

En mi caso, como no lea el periódico de vuelta a casa, mientras me desplazo en transporte público, difícilmente encuentro el hueco. Por mucho que me propongo organizar mi tiempo y reservar más tiempo para mí, no lo consigo.
En fin, la esclavitud del siglo XXI.

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