martes, marzo 16, 2010

Lopus

Vienen de la habitación de soltera de mi tía Elo, en la casa de mi abuela materna, mis primeros recuerdos de esa ciudad, Lopus.

Hablaban mi madre y mi tía, y al nombrar a las personas nacidas o venidas de ese lugar, casi siempre se trataba de mujeres mayores, con pelo de peluquería, mucha laca, de familias con muchos hijos y beatas.

También había hombres, 'su marido también es de Lopus', pero por regla general eran mujeres de las que yo oía hablar con esa procedencia.

No sabía si eran nacidas allí o empadronadas, porque a veces venían a decir: Ella también se ha hecho de Lopus.

Parecía que hablasen de una secta en vez de una ciudad y que las normas fuesen muy rígidas para entrar. Incluso creí entender en algún momento que tenían que pagar dinero por ello. ¡Por ser de un lugar!

Debía ser una urbanización cerrada, con vigilantes en la puerta que no te dejarían pasar si no fuera previo pago. Y daba miedo pensar que una vez entraras, no te dejasen salir.

Yo no sabía si estaría ese sitio cerca o lejos de Sevilla, porque mi tía Elo salía con un novio madrileño y, al parecer, allí también había mucha gente de Lopus.

En esa ciudad o pueblo debía de haber muchos colegios, por la cantidad de niños que tenían, y muchas iglesias, por todo lo que rezaban.

Tendría yo tres o cuatro años, y ya sabía yo que prefería haber nacido en Sevilla, y no en Lopus.

4 comentarios:

nosequé dijo...

Si algún día tenemos un ratito, te contaré un cuento de Lopus, un belén y una desesperanza.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Lopus, apenas conozco esa ciudad, pero seguro hay buena gente como en todas las que conozco...

Un saludo
Jose

Salvador Navarro dijo...

Gracias por tu comentario, Jose, pero no hablaba de bondad y maldad, simplemente reflexiono sobre actitudes ante la vida que no comparto, pero que ahí están y respeto, faltaría más

un abrazo,
Salva

Anónimo dijo...

Tranquilo, no era mi inteción ponerlo en cuestión, simplemente pretendía añadir a tu reflexión, que a pesar de lo extraña e inconcebible que pueda parecernos esa forma de vida a la gente que no somos de Lopus, seguro que hay gente que merece la pena conocer, como también es seguro que habrá malnacidos, al igual que en el resto del mundo...

Buen viaje de vuelta!

Saludos
Jose