martes, marzo 02, 2010

Ganas de trabajar

El lunes de la semana pasada salimos a cenar por la Alameda.

Es una noche poco propicia porque la mayoría de bares y restaurantes aprovechan para dar descanso al personal, como no podía ser de otra forma, ese día.

Recordamos un restaurante al que hacía tiempo que no íbamos, 'La Cocina Naranja', y para nuestra sorpresa nos lo encontramos abierto.

Una chica espigada, joven de pelo muy negro, nos atendió.

Tras explicarnos la carta le comentamos que no contábamos con encontrar el local abierto.

Ella nos explicó que acababan de traspasarle el bar, a ella y dos socios, y que se disponían a abrir a diario porque tenían muchas ganas de trabajar.

Lo dijo con una sonrisa, el boli bien prieto en su mano derecha y la comanda en la izquierda.

Se critica en exceso el consumismo y yo, como persona de izquierdas, reivindico el consumir. El ir al cine para que las salas no mueran, el pegarse una mañana de relax en un Spa para que éste se mantenga, el darte un masaje, el comprar un ramo de rosas, el tener un detalle con tu sobrino comprándole el último monstruo de goma, el cenar en La Cocina Naranja, para dar motivos a esa chica para seguir con sus ganas de trabajar.

Tengo un antiguo amigo que presume que su padre se fue a la tumba con 750 millones de pesetas en el banco.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una de las cosas más miserables en esta vida es ser el más rico del cementerio.
SI HACE FALTA LO REMARCO EN MAYUSCULAS
Besos,

M. Dufour

Anónimo dijo...

On n´a jamais vu un coffre-fort suivre un corbillard.

Este dicho se lo oí a una amiga francesa.

Nunca se ha visto una caja fuerte ir detrás de un coche fúnebre.

ANTÍPODAS