La conciencia es muy puñetera.
No para de dar órdenes todo el día para recordarte lo que deberías estar haciendo si fueras una persona responsable.
'Deja de escribir', 'apaga la tele', 'recoge la cocina', 'sal a pasear'.
Un enanito amargado que te impide, muchas veces, regodearte en el placer de hacer lo que te viene en gana.
¡Qué sería de nosotros sin él!
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