—Sí. Otra vez.
En este año he aprovechado mis tres grandes pausas de trabajo para recorrer la costa amalfitana y la Puglia, en un viaje otoñal espléndido con nuestra querida Elisa; la isla de Sicilia en coche escuchando música romántica en el enero más invernal y esta última aventura veraniega con principio y fin en Venecia y la compañía, corta, de Iván.
Hay muchísimas cosas que no me gustan de Italia, y que cualquiera que me conozca sabe identificar.
Llegado a cierta edad, ya uno no quiere meter más países en el mapamundi personal, sino acudir a aquellos lugares que sacan lo mejor de uno.
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