Llevo todo el viaje recibiendo publicidad de las representaciones de ópera en la Arena de Verona.
Amante como soy del género, le he ido insinuando a Fran la posibilidad de aprovechar nuestra próxima visita a la ciudad para asistir a una de ellas. Él me convencía de que eran muy caras e imposibles de conseguir con tan poco tiempo.
Ya ayer, mientras almorzábamos en el club náutico de Bardolino, volví a la carga. Saqué el móvil y me puse a investigar. Entonces se me puso serio, me hizo dejar el teléfono en la mesa y lo soltó.
—Eres terco como una mula —protestó—. Hace meses que tengo compradas las entradas para ver mañana 'Turandot' en el mejor asiento del coliseo veronés.
¡Hoy es el día!
No hay comentarios:
Publicar un comentario