Cuando aparecen personajes del pasado, me ahogo.
Gentes que fueron importantes en mi vida cuando yo era otro Salva, a quienes apenas voy a ver para dar un abrazo.
No apetece explicarles que aquel tipo que conocieron sí tiene, y tuvo, una intensa vida personal, que vive con un hombre al que adora, y con quien se casó.
La homofobia crea jóvenes atormentados de los que nos cuesta desprendernos cuando atravesamos la barrera de destrozar las puertas de ese lugar en el que nos quisieron encerrar.
─Y cuéntame, Salva, ¿cómo te van las cosas?
Ellos no tienen la culpa de que yo ya no sea al que conocieron.
─Me van muy bien.
Ni se atreven a preguntar si estoy con alguien, ni a mí me pide el cuerpo contarlo.
─¿Tienes hijos?
─No.
Solo quiero escapar a la vida actual: la que construí para ser quien soy.
No me apetece escuchar lo tolerantes que son. Los exámenes ya todos los pasé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario