Dentro de la Dirección de Calidad de cualquier gran industria hay dos divisiones importantes: la Calidad Cliente y la de los Proveedores.
Acostumbrado a batallar media vida profesional en esa dirección, siempre he estado más cerca de la primera, los clientes.
Para gestionar a los proveedores se busca un perfil de rottweiler. Profesionales que sepan azuzar sin más miramientos que conseguir resultados. Un trabajo que exige mucha preparación porque implica conocer al dedillo la tecnología del proveedor.
Los que hemos estado en la división de los clientes tenemos que ser sutiles, empáticos y un punto comercial, para saber contener las crisis con el mínimo daño posible. Aquí la clave es conocer bien tu terreno para no transmitir en ningún caso dudas.
Ahora que lo veo desde fuera y los observo en la máquina de café, me quedo con los de la Calidad Cliente.
Gritar es muy fácil.
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