Cuanto más me conozco más sé lo que me conviene y, entre lo que me va bien, está la disciplina de hacer una tarea tras otra, nunca dos a la vez.
No es fácil.
Estoy convencido de que es mi principal fuente de estrés, el estar a lo siguiente cuando aún no he terminado de salir de donde estoy.
El trabajo es el gran acelerador de esa condena, porque obliga a atender asuntos sin rematar lo que uno se trae entre manos.
El tiempo necesita sus tiempos.
Debo ser yo quien decida cuándo sí y cuándo no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario